martes, febrero 22, 2011

fotos desechadas





tiene (tengo) una relación primitiva con las fotos.

siempre fue así…
siempre se sintió atraída por los rostros encerrados en esos pequeños pedazos de papel .

más de una vez, caminando por las calles de su ciudad, se inclinó a recoger un fotografía de alguien desconocido (un hombre, un bebé…) que alguien había desechado; y todavía las conserva en algún lugar de su casa.











un día, hace ya muchos años, la historia parecía repetirse…
caminaba por un pequeño pasaje cuando alcanzó a ver una fotografía en la vereda, más grande que las anteriores. una de esas fotos de chicos en distintas posiciones (sosteniendo el teléfono, jugando con un osito…).un nene y una nena.

sin meditarlo se inclinó a recogerla… era una foto sucia pero no demasiado deteriorada. tardó unos segundos en darse cuenta de que era una antigua foto de ella y de su hermano… desechada…

todavía la tengo en un baúl,  en mi casa…

sábado, febrero 19, 2011

pequeñeces




volviendo a casa en taxi, vi una pared pintada .
decidí volver para fotografiarla.
al día siguiente fui al once, la encontré y saqué mi foto.


paseaba cerca de mi casa y en la vidriera de un negocio
vi una sillita de juguete celeste, de metal, un poco oxidada.
una señora nada atenta me dijo “no toque!”
y eso me decidió a comprarla.

en un estante de mi casa se juntaron la foto y la silla.
fue amor a primera vista.






decidí que la silla merecía ser la protagonista de alguna de mis fotos.
pero …
y si le pasaba algo?
entonces me encaminé a comprar otra silla, amarilla, que había quedado
en el negocio de la señora poco amable.
cerrado, sin silla a la vista…
y además, calor…

seguí caminando,
tomé un café frío, leí un poco de mi novela policial,
me dispuse a volver,
(cosa rara, no tomé taxi).

sin silla.

(pensaba pasar en el camino para ver si el negocio había abierto,
si tenía en su interior la silla amarilla).
decidí entrar en una galería sin gracia con un supermercado al fondo
(negocios que arreglan celulares, “joyerías”, un plomero).
mirando hacia abajo, en un negocio que vendía “antigüedades”,
veo una pila de cajas que me llaman la atención
(cosa rara, bajé las escaleras, la curiosidad pudo más …)

ahora tengo dos cajas de “quelindo”,
“el juguete preferido de los niños”.
en cada una tengo un conjunto de una mesa y
cuatro sillas de metal,
una roja, una verde, una amarilla, una azul.
8 sillas, 2 mesas




y a pesar del calor, felicidad.


miércoles, febrero 09, 2011

muertes paralelas



caminaba mucho, 50 cuadras todos los días, con sol o con lluvia.
comía sano, sin fritos ni picantes.
casi no bebía alcohol.
nunca fumó.
hizo todo lo que le dijeron que tenía que hacer, controló todo lo que había que controlar (presión, colesterol, triglicéridos, azúcar…)
un día, enfermó.
murió incrédulo e indignado.



le encantaba quedarse en la cama mirando televisión.
hizo de la comida uno de sus grandes placeres.
a veces tomaba alcohol.
no fumaba, pero dejaba fumar.
nunca creyó demasiado lo que los otros le decían que tenía que hacer.
controlaba poco lo que hubiera tenido que controlar más…
un día, enfermó.
sin sorprenderse, murió, resignado.